
Coloque un poco de ira y de rabia, mezcle con pena y tristeza, endulce con un poco de nostalgia y buenos recuerdos (los más felices de su vida). En seguida agregue confusión, amargura, lagrimas guardadas, odio y el saber que por más que desee, no da para cambiar los ingredientes.
Una vez preparado vierta el contenido dentro de su cuerpo, de su mente y tendrá una ligera idea de cómo se puede estar sintiendo este mal cocinero, este tonto iluso y buen sujeto que cometió el simple error de gustar de la persona equivocada.
Pues si, no me avergüenza decirlo, pero tampoco me llena de orgullo aceptar como siento ahora. No pretendo que se solidarice conmigo, que se identifique con estas pequeñas experiencias de vida, menos que sienta pena, solo intento una forma (tal vez poco original) de sentirme mejor. Puede dejar de leer ahora este blog si no desea alguno que otro lamento, pero puede continuar si le interesa una larga, sincera y verídica historia que al final no es mas que eso, mi historia.
Fue en abril del 2004 donde todo comenzó. Sin esperar nada conocí a una simpática chica en uno de esos rincones del ciber espacio. Las primeras palabras poco a poco se convirtieron en largas horas al frente de una pantalla, al otro lado del teléfono. Se convirtieron en cartas de puño y letra. Finalmente decidí tomar el riesgo de conocer aquella chiquilla que capturo mi atención y emprendí el viaje a un rincón de Brasil.
Lo que pasó entre ella y yo, fue la experiencia más linda que alguien pudo pasar en 3 semanas, en 21 días. Llegué ilusionado y salí completamente enamorado. Volví a mi tierra con una pena inmensa de partir lejos de ella, pero con la fiel promesa de regresar lo más pronto posible para estar con alguien que me enseño mucho, con la única mujer que me hizo verla de blanco, con la que hubiera deseado envejecer, con la que hubiera compartido lo bueno y lo malo que trae amar de la forma mas pura, auténtica, con la mujer que jamás me hubiera perdonado lastimar, a la que jamás dejaría.
Hice todo lo posible y juro que lo hice. Lamentablemente el tiempo pasó, la situaciones se complicaron y la distancia se encargó de quitarme lo que había entre los dos, a pesar de que yo la seguía queriendo con la misma intensidad desde que la vi por primera vez.
Lo que vino después fueron largas horas, días, meses de tristeza. Es difícil dejar ir, muy difícil, a alguien con la que imaginaste tantas cosas, a alguien a quien nunca traicioné a pesar de que por el otro lado no había nada, que por el otro lado hubo el golpe mas doloroso que te pueden dar, traición.
El tiempo hizo recuperarme, seguir con mi vida. Logré muchas cosas, conseguí éxitos, una buena vida que en ese entonces me hubiera gustado compartir con ella pero sin ningún tipo de tristeza o pena, sólo un pequeño deseo.
El tiempo nos junto brevemente pero sin que nada pasara. La gente cambió, los corazones tenían otro dueño y no había nada que hacer, sólo seguir y vivir.
Mis estudios me llevaron a Brasil y a tierras del norte. Yo era un tipo común, que consideraba que había aprendido, después de aquella pena de amor, demasiado. Era un hombre que creía saber la diferencia entre gustar, querer y amar. Me sentía bien, el dueño de mi mundo, de mis planes, de mis actos.
Tranquilos, no se sientan orgullosos de mi, porque fue hace algunos meses que una palabra inofensiva mía para aquel viejo amor, un oi (hola en portugués) dio inicio al fin de esta historia. Después de ese hola ambos empezamos a resucitar nuestras largas charlas, nuestro pequeño pasado, se encendió nuevamente ese deseo que alguna vez consumamos, de estar juntos y la pregunta que no me debí hacer “por qué no intentar algo de nuevo”.
Tal vez ya sepan la respuesta. Tomé mis cosas después de algunos meses con la seguridad (la verdad no estaba tan seguro) de que estaría nuevamente con la mujer que amé, que podría revivir aquel intenso romance de 3 semanas con aquella chica que con una sonrisa podía cambiarme el humor. Sabía que la distancia y el tiempo no iba permitir nada mas, ningún tipo de relación que durase más que el tiempo de mi visita. Pero eso no importaba. Verla, tocarla, hacerla mía iba ser suficiente para hacer las paces con mi pasado, de darle un punto a parte o un punto final perfecto al más sincero amor que sentí por una mujer.
Nada, aquella promesa, aquel cariño prometido al reencontrarnos fue sólo una palabra más en el mundo de las mentiras que ella dijo para mi. Y eso fue. Al descubrir la verdad me fui huyendo de su lado con todos los fantasmas del pasado atacándome de nuevo. Llámeme idiota, llámeme tonto o lo que usted desee. Aun no se si hice lo correcto en buscarla o lo mas errado de este mundo. Se que no soy un tipo perfecto, que soy un tipo con muchos defectos y problemas, pero hice lo que sentía, hice lo que estuvo en mis manos para reencontrarme con la que fue la mujer de vida. Como me siento ahora, ya lo saben, como me sentiré mañana, aun no lo se. Sólo se que tengo todo y nada, que tengo muchas vivencias por delante y se que ella ya no estará más en ninguna de ellas; al menos que alguien me pregunte una noche en un bar: quien fue la mujer tu vida.

mi kerido javiercito...has causado conmoción feelingistica entre tus incondicionales amigos de la U de Lima. Kerido Javier, a manera de recomendación del doctor Maestre, deberías pegarte una vuelta por tu kerido Perú y en especial por Lima Limón, recarga energía, empieza a pegar y cerrar con UHU esta relación de nostalgia y entre un par de tragos en buena compañía ve cargando fuerzas pal futuro...avisa nomás lorna cuándo llegas para hacerte un cronograma de actividades de verano 2009...cuidate tio...
ResponderExcluirDalo por hecho mi querido amigo. Apenas pueda en mi querido Perú estaré.
ResponderExcluirpastruliño, mira como me vengo a enterar de tus últimas travesuras, me has hecho recordar viejas conversaciones y te quería decir a propósito lo siguiente:
ResponderExcluirSi uno no puede decidir que lo amen, porque tendría que lamentar las decisiones que toma?, quizá dirás que uno se siente engañado, reincidente, tonto, pero bueno es como tu decidas verlo, donde alguien ve un engaño, otro puede ver el redescubrimiento de la verdad, donde alguien ve una reincidencia, otro puede ver persistencia, donde alguien ve un tonto, otro puede ver alguien honesto consigo mismo, depende que es lo que quieres ver tu y eso siempre esta ligado a lo que quieres encontrar.
La mejor receta para el mal de amores es:
- abundante conversación
- unas copitas de pisco
- una pizca de sal, otra de azucar
- Poner al horno y esperar el tiempo que sea necesario.
Cariños
Pues si, como se viene enterar usted mi querido primo. Pero no se preocupe, ya apunté su nueva receta. Cariños recíprocos.
ResponderExcluirjavier, no te queda triste mi querido.
ResponderExcluirte quiero muito.
no me gusta ve lo sofrer.
besos e carinos,
indaiara
jajaja..vá me fez soltar um sorriso meu amigo puto. Fica tranquilo que estou bem. Abrazo para ti y el beso de vuelta para Indaiara.
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