quinta-feira, 15 de outubro de 2009
Un mal muchacho
Si alguien duda de que nunca seré un mal muchacho. Está equivocado. Odio, maldigo e insulto. Miento, me burlo y traiciono. Envidio, detesto y deseo el mal. Soy egoista, hipócrita , un total hijo de puta. Créanme que soy todo eso y mucho peor, y créanme que un día de estos lo voy a demostrar, para bien o para mal, por tu culpa, por tu culpa.
terça-feira, 25 de agosto de 2009
Conmigo
Esto que escribo no es una historia. Llamémosle un folleto informativo, didáctico y nada publicitario de lo que este buen muchacho puede ofrecer (o no) a cualquier despistada señorita. Interesadas, tomen nota.
No prometo una linda foto de pareja para colocar en tu facebook (ser fotogénico es algo que perdí al pasar los 10).
Prometo celos, reclamos y silencios incómodos.
No prometo una conversación interesante, ni historias con contenido.
Prometo mirar a una chica guapa si la veo pasar (relájese, que de mirar no paso).
No prometo llevarla con ritmo al bailar (confórmese que no le pise el pie).
Prometo ahorrar poco o nada para la casa de sus sueños y su viaje a la Polinesia.
No prometo ser el aceptado y ni el querido por sus amigas.
Prometo dejar de hablarle si siento que la pierdo.
No prometo llenarla de orgullo.
Prometo nunca lastimarla con intención ni alevosía.
No prometo llegar sobrio a la casa, ni al trabajo, ni al lugar donde nos conozcamos o terminemos.
Prometo decir la verdad siempre que me sonría y mentirle cuando la extrañe.
No prometo ser perfecto pero si pedirle que lo sea.
Y prometo que si me hace feliz, haré todo lo posible para no romper las promesas que tengo por hacer.
No prometo una linda foto de pareja para colocar en tu facebook (ser fotogénico es algo que perdí al pasar los 10).
Prometo celos, reclamos y silencios incómodos.
No prometo una conversación interesante, ni historias con contenido.
Prometo mirar a una chica guapa si la veo pasar (relájese, que de mirar no paso).
No prometo llevarla con ritmo al bailar (confórmese que no le pise el pie).
Prometo ahorrar poco o nada para la casa de sus sueños y su viaje a la Polinesia.
No prometo ser el aceptado y ni el querido por sus amigas.
Prometo dejar de hablarle si siento que la pierdo.
No prometo llenarla de orgullo.
Prometo nunca lastimarla con intención ni alevosía.
No prometo llegar sobrio a la casa, ni al trabajo, ni al lugar donde nos conozcamos o terminemos.
Prometo decir la verdad siempre que me sonría y mentirle cuando la extrañe.
No prometo ser perfecto pero si pedirle que lo sea.
Y prometo que si me hace feliz, haré todo lo posible para no romper las promesas que tengo por hacer.
sábado, 24 de janeiro de 2009
90 años por 2 días.
Advertencia: Las personas sensibles y con imaginación altemente gráfica, evitar leer.
No adelanté el tiempo con ninguna maquina, ni tampoco pedí un deseo equivocado en la maquina de Zoltar. Pero creo yo haber experimentado, vivido, dos días en el cuerpo de un hombre de 90 años (uno no muy saludable). El origen de tal salto cronológico fue un plato de comida mexicana con verduras asesinas. Todo esto en paralelo con una actividad que he decido realizar y de la cual no podré dar detalles por ser material de una futura historia debidamente documentada (funcione o no).
Si la memoria no me falla - dudo que me falle porque siempre he sido un pequeño contenedor de anécdotas, detalles, rostros, palabras, gestos, sonrisas, mentiras y lamentablemente de deudas - nunca me sentí tan débil y adolorido en mi saludable vida.
Para no ser específicos ni desagradables visité el pequeño cuarto las mismas veces que un adolescente visitaría paginas porno en Internet. Tuve sueños interrumpidos y accidentados que motivaron 2 cambios de sábanas y mucho desinfectante. Hice llamadas a los seres queridos para no sentirme olvidado, para sentirme querido, para olvidarme del dolor y del hedor. Beber un sorbo de agua me tomaba el mismo tiempo que le toma a un mozo en llenarles el vaso a 20 personas en mesas distintas (only in USA). Los brazos no me respondían, las piernas me ignoraban, mi abdomen gritaba y reclamaba, mis ojos no podian cerrarse, mi cabeza pensaba en todo lo que no debía pensar. Cada movimiento era una tortura, una proeza.
Hoy volví de mi viaje al futuro y a pesar que aun no vuelvo a mis 30 (32 si quieren datos exactos), ya me siento mejor si por ahí alguno se preocupó de mi salud (yo se que ustedes sí mamá y papá). Deseo no llegar a los 90 nuevamente, al menos no de esta forma, y sinceramente deseo que nadie pase por esto; miento, lo deseo. Sólo a una persona y peor.
quarta-feira, 14 de janeiro de 2009
En breve.
Estas semanas pasaron tantas cosas. Por eso motivos, por el tiempo, los cambios geográficos y de ánimo estoy dejando de compartir con mis contados lectores (amigos la mayoría) mis pequeñas vivencias, mis pequeñas historias. Prometo sentarme en breve con una cerveza y sin cigarro, como ya lo saben, a escribir de corrido y no dejar nada en el tintero.
Sólo para darles un mínimo adelanto hay historias con pandas, historias con dinero y sin dinero, de sexo, alcohol y todo lo que le gusta a la gente (es por eso que digo sin dinero). Exagero, no hubo mucho de lo que estoy enumerando, pero si con eso me se animan a leer y dar una visita a la casa, al blog del buen muchacho, serán más que bienvenidos. Hasta pronto, hasta que paguen.
Sólo para darles un mínimo adelanto hay historias con pandas, historias con dinero y sin dinero, de sexo, alcohol y todo lo que le gusta a la gente (es por eso que digo sin dinero). Exagero, no hubo mucho de lo que estoy enumerando, pero si con eso me se animan a leer y dar una visita a la casa, al blog del buen muchacho, serán más que bienvenidos. Hasta pronto, hasta que paguen.
Pregúntame otro día.

Hoy mi padre me llevó al alto de la colina y mirando al río que arrastraba y refrescaba a improvisados bañistas, me contaba de sus planes, proyectos, sobre lo que gustaría hacer en ese privilegiado lugar (si tiene curiosidad el lugar se llama San Vicente de Azpitia, en Lima, Perú) que algún día será parte de mi patrimonio, algún día que no quiero que llegue. Es ahí entre el viento, el calor y el olor a uva que me preguntó. ¿Qué piensas? En ese momento comencé a hacerme muchas preguntas, una tras otra dentro de mi confundida cabeza y entre mis amargos pensamientos. Al intentar encontrar respuestas no vi nada, por primera vez no tenía como responderme, no tenía planes, no sabía del futuro. Simplemente le dije a mi padre - No se papá, la verdad no se que decirte, hoy no puedo responderte, tal vez otro día. Fue ahí que él me sonrió y como si supiera de mi confusión, me dio la confianza y la seguridad de que pronto encontraré mi camino, las respuestas.
quarta-feira, 7 de janeiro de 2009
Tres.
No recuerdo la hora en que llegué a casa. Probablemente antes de media noche y después de varias cervezas. Cansado me lancé cual clavadista de Acapulco a mi pequeña cama con la única intención de dormir y que se acabe el día. Por mala suerte ( y aquí viene algo irónico) el fuerte movimiento hizo caer mi pequeño amuleto de la buena suerte. Reaccioné lo más rápido que pude, como intentando salvar a un hijo que cae por accidente a la piscina. Lamentablemente el amuleto, un niño Jesús rojizo y sonriente, se partió, no en dos, sino en tres fracciones. Renegué, maldecí y creo que puteé. Luego de varios minutos me senté y más calmado tomé las 3 partes en mis manos y pensé "Hay cosas que tienen solución y depende sólo de nosotros". Fui al Extra por un pegamento instantáneo y mi pequeño amuleto dejó de estar en 3 partes, dejó de ser mi amuleto.
segunda-feira, 5 de janeiro de 2009
¡No fumo más!
Puede ser un buen complemento cuando se toman algunos tragos. Un menguante, reductor "aun no comprobado" contra el frió. Un pequeño tranquilizante contra la tensión, el stress o la ansiedad. Sin embargo ayer, después de varias cervezas y un viaje trajinado por las calles de São Paulo, tuve una revelación, un momento de lucidez en mi confundida mente y maltratado corazón. No más humo, no más olor a tabaco, no más caramelito que disimule el aliento a nicotina, no me jodo más la vida, no fumo más!
Assinar:
Comentários (Atom)


