
Hoy mi padre me llevó al alto de la colina y mirando al río que arrastraba y refrescaba a improvisados bañistas, me contaba de sus planes, proyectos, sobre lo que gustaría hacer en ese privilegiado lugar (si tiene curiosidad el lugar se llama San Vicente de Azpitia, en Lima, Perú) que algún día será parte de mi patrimonio, algún día que no quiero que llegue. Es ahí entre el viento, el calor y el olor a uva que me preguntó. ¿Qué piensas? En ese momento comencé a hacerme muchas preguntas, una tras otra dentro de mi confundida cabeza y entre mis amargos pensamientos. Al intentar encontrar respuestas no vi nada, por primera vez no tenía como responderme, no tenía planes, no sabía del futuro. Simplemente le dije a mi padre - No se papá, la verdad no se que decirte, hoy no puedo responderte, tal vez otro día. Fue ahí que él me sonrió y como si supiera de mi confusión, me dio la confianza y la seguridad de que pronto encontraré mi camino, las respuestas.

...!
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