terça-feira, 25 de agosto de 2009

Conmigo

Esto que escribo no es una historia. Llamémosle un folleto informativo, didáctico y nada publicitario de lo que este buen muchacho puede ofrecer (o no) a cualquier despistada señorita. Interesadas, tomen nota.

No prometo una linda foto de pareja para colocar en tu facebook (ser fotogénico es algo que perdí al pasar los 10).

Prometo celos, reclamos y silencios incómodos.

No prometo una conversación interesante, ni historias con contenido.

Prometo mirar a una chica guapa si la veo pasar (relájese, que de mirar no paso).

No prometo llevarla con ritmo al bailar (confórmese que no le pise el pie).

Prometo ahorrar poco o nada para la casa de sus sueños y su viaje a la Polinesia.

No prometo ser el aceptado y ni el querido por sus amigas.

Prometo dejar de hablarle si siento que la pierdo.

No prometo llenarla de orgullo.

Prometo nunca lastimarla con intención ni alevosía.

No prometo llegar sobrio a la casa, ni al trabajo, ni al lugar donde nos conozcamos o terminemos.

Prometo decir la verdad siempre que me sonría y mentirle cuando la extrañe.

No prometo ser perfecto pero si pedirle que lo sea.

Y prometo que si me hace feliz, haré todo lo posible para no romper las promesas que tengo por hacer.